Jóvenes ganadores del premio traspasan fronteras

Ganadores del Premio “Los jóvenes y la reconciliación” participan en el posgrado Iberoamericano en Gobernabilidad, Derechos Humanos y Cultura de Paz en la Universidad de Castilla-La Mancha, en Toledo (España).

Reconforta y genera sentimientos de esperanza y optimismo cuando nuestros jóvenes colombianos deciden contribuir con sus iniciativas a la construcción de convivencia, de condiciones de armonía, respeto y tolerancia; sentimientos que se fortalecen cuando estos mismos jóvenes reflexionan y debaten sobre temas asociados a la paz.

Pero reconforta mucho más cuando, de una u otra manera, hemos apoyado estas iniciativas. Es el caso de nuestra Fundación El Nogal, promotora del Premio “Los jóvenes y la reconciliación”, y de la Fundación Carolina que nos apoyó con la concesión de becas en la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) para dos de los ganadores. Y más, después de que el papa Francisco ha expresado: “a los jóvenes de Colombia les quiero decir que la única palabra justa para el día de hoy es la paz”.

El posgrado de esta universidad española al cual accedieron nuestros jóvenes premiados: la bogotana Sindy Gineth Pinzón y el caleño Miguel Ángel Durango, corresponde a una iniciativa del Instituto de Resolución de Conflictos de la UCLM que pretende dar una visión global de los derechos humanos en el contexto internacional e iberoamericano, a partir de las políticas nacionales, los instrumentos de las Naciones Unidas, la experiencia europea y las actuaciones más recientes de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

También se incorpora un módulo más práctico para la formulación y evaluación de iniciativas de desarrollo que se está aplicando en las políticas y proyectos de la cooperación española.

Propuesta de nuestros ganadores

Sindy presentó el Proyecto “COMParte: Centro espiritual, cultural y de emprendimiento para comunidades vulnerables” gestado en el barrio Santa Rosa de la localidad de San Cristóbal en Bogotá, como un perfecto ejemplo de propuesta de los jóvenes frente: a la inequidad que vive en la periferia de las ciudades, la población desplazada por la violencia, desmovilizada y reinsertada de grupos armados; al hacinamiento en espacios reducidos, no aptos para vivir, donde los jóvenes tienen que convivir en contextos sociales caracterizados por la ausencia del Estado; y la exclusión socioeconómica y falta de oportunidades que penaliza a la comunidad.

El Centro COMParte logra integrar a jóvenes y adultos en un espacio comunitario diseñado y transformado para y con la gente −antiguamente la parroquia del barrio− en el que comparte y genera conexiones con y entre instituciones, para potencializar sus ofertas de valor en pro del desarrollo personal y comunitario.

Por su parte, Miguel Ángel tuvo a su cargo el proyecto “La calle es nuestra”. Quienes creen en él se encuentran con una herramienta novedosa para desplazar la violencia de las calles apropiándose de ella y del espacio público con el ánimo de devolvérselo a la comunidad por medio de actividades artísticas, deportivas y culturales que pretenden que los mismos habitantes puedan en un futuro dar continuidad, defender, promover y difundir la propuesta, al dejar claro que la calle es el escenario perfecto en el que todos podemos convivir. 

Artículo publicado en la Revista El Nogal No. 201. Marzo 2015. Año 19.