Paz y reconciliación en los territorios

Por José María Nieto Roa
Miembro del Consejo de Dirección Fundación El Nogal

La Fundación El Nogal ha asumido la tarea de contribuir a la paz y la reconciliación en nuestro país; una labor difícil si tenemos en cuenta que, de generación en generación, ha sido un propósito de muchos colombianos y hoy continúa siendo nuestro mayor reto.

La paz se construye mediante un esfuerzo continuo y renovador en el que todos estamos obligados a aportar. El enfrentamiento entre hermanos se acrecentó tanto en las últimas décadas que hoy se ha propuesto un nuevo deseo nacional por generar escenarios de reconciliación y perdón.

El deseo de alcanzar la paz debe ser lo más importante. Sin embargo, los conflictos de intereses, las interpretaciones erróneas de propios y extraños, así como las presiones políticas, nos han llevado a posiciones equivocadas. Sin el reconocimiento de esos intereses, de los temores y las esperanzas de todos los involucrados en el disenso y en los esquemas antagónicos, no se podrá alcanzar nunca. Si no escuchamos y dialogamos con los demás, no podremos entenderla para llegar a ella, no tendremos una nación más amable y próspera y seguiremos hundidos en la insensatez y la violencia.

Como contribución a este proceso de acercamiento con los demás y para alcanzar los beneficios de la paz, la Fundación El Nogal se ha empeñado desde sus inicios en luchar por elevar los valores, la tolerancia, el respeto, la armonía y el consenso. Para ello, desde tiempo atrás ha promovido a través del diálogo y la comunicación, puntos de encuentro en donde se puedan debatir y escuchar múltiples ideas, así como criterios y perspectivas desde diferentes orillas ideológicas.

Para este mes, los días 10 y 11 convoca nuevamente a la comunidad nacional, pero especialmente a los socios del Club a participar en su IV Congreso de Responsabilidad Social y Empresarial, centrado este año en la construcción de paz y la reconciliación en los territorios.

Construcción de armonía y consensos

Organizar un evento como este es un reto. La complejidad del contenido, la cantidad de organizaciones involucradas, la diversidad de opiniones, las vivencias alcanzadas por muchas personas y lo latente del tema “debido al proceso de transformación de los conflictos y la construcción de la paz estratégica que vive el país” obligaron a superar los obstáculos y recurrir a muchas colaboraciones y asesorías de los actores de las actividades y dimensiones de la vida social, económica, política y académica universitaria del país. Esa era la única manera de superar el compromiso de lograrlo.

Afortunadamente, como en años anteriores, ante el llamado que hiciera la Fundación para crear un Comité Académico que orientara al Congreso, se contó con la respuesta positiva y entusiasta de importantes entidades y personas. Así, ya se empezó a palpar el espíritu de un esfuerzo común, la convicción de que al aportar ideas y respetar las condiciones propias de cada región e individuo se llega a la senda de las realizaciones que permite y demanda el disfrute de la paz, la convivencia y la cooperación.

La respuesta al Congreso ha sido tan valiosa y nutrida, que el Comité Académico aliado está integrado por excelentes profesionales que aportan calidad de información, experiencia, visión, riqueza intelectual y, especialmente, un espíritu de colaboración y entrega difícil de conseguir entre instituciones y personalidades competitivas.

El Comité ha sido fundamental para la preparación y desarrollo del Congreso, en la selección y orientación de los temas por tratar, en la presentación y selección de los panelistas participantes y en la logística de su organización. Un agradecimiento especial para ellos y para las instituciones aliadas con la Fundación y el Club: Universidad Externado de Colombia, Universidad Nuestra Señora del Rosario, Universidad de Los Andes, Universidad EAN, Universidad Javeriana y Universidad Minuto de Dios. A entidades como la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), Reconciliación Colombia, Cámara de Comercio de Bogotá, MIT Harvard Club, Transparencia por Colombia, Embajada de Suecia, Asociación Nacional de Industriales (ANDI) y Fundación Carolina, entre otros.

Expertos panelistas

Otra contribución muy importante para el Congreso está dada por los conferencistas que se harán presentes durante los dos días de debates. Se examinaron y propusieron múltiples hojas de vida, todos excelentes expositores y conocedores de los asuntos por tratar. Se buscaba lo más representativo, a nivel nacional e internacional, de la temática propuesta en cada panel. Sorprendió encontrar tantos intelectuales conocedores a profundidad de los contenidos. Su selección se dificultó por esta misma razón y por la cantidad de compromisos adquiridos por cada uno de ellos para abordar temas afines. Estarán los mejores, por este motivo su participación como socio del Club o invitado en este foro es fundamental para contribuir con el proceso de reconciliación y respeto que todos nos debemos.

Se tratarán asuntos de trascendental importancia y actualidad como la reconciliación desde los territorios, el problema de tierras y el desarrollo agrario, la construcción de paz y el desarrollo regional sostenible, la visión empresarial de construcción de paz, la percepción de la cooperación internacional, los costos y financiación del posconflicto, y la asignación y gestión de recursos, principalmente.

Así mismo, el Congreso incluirá la premiación a los ganadores de la primera edición del Premio “Los jóvenes y la reconciliación”, iniciativa también promovida por la Fundación El Nogal.

Esperamos que como resultado de este IV Congreso de Responsabilidad Social, se generen escenarios que permitan avanzar en la búsqueda de una duradera y verdadera paz que nos conduzca a la integración de todos los actores de la vida social colombiana. No importa el territorio que ocupemos o nuestras diferencias sociales, queremos alcanzar un desarrollo integral para todos, encontrar nuestra propia voz que nos permita hablar de una Colombia que logre su propio ser en una paz quizá más ardua que la guerra.