El maestro Eduardo Ramírez Villamizar fue invitado por el Club El Nogal para que realizara una obra conmemorativa con ocasión de los hechos del 7 de febrero. Como colombiano, Villamizar buscaba que su obra brindara equilibrio y orden para provecho de la sociedad; en este sentido, la escultura “Homenaje 7 de febrero”, exalta la memoria convirtiéndose en un vehículo de reflexión bajo los principios que caracterizan su universo creativo. Como dato curioso, al ver esta majestuosa obra ubicándose cerca y mirando hacia arriba, se puede observar en perspectiva la forma de varios corazones.